Like a Rolling Stone

perdida y criada en los cerros de ubeda

Microrelato 1: Pánico

Corrió y corrió como lo hacen los niños cuando juegan al escondite, como hacía ella no hace tanto tiempo. Las piernas en esta ocasión no la llevaban a ningún sitio, por lo menos a ninguno conocido. Había salido de casa con lo puesto, una vieja camiseta bastante pasada de tirantes y unos pantalones que le quedaban bastante grandes. Bajó las escaleras de 2 en 2 o de 3 en 3 en ese preciso momento le daba igual caer rodando.Cuando llegó a la calle no sintió el frío que congelaba la lluvia que caía sobre ella. Bajó corriendo la calle no sabía a donde iba, pues solo era cuerpo. Sus piernas giraron a la izquierda, y siguió y siguió. En ningún momento sintió cansancio, ni dolor, o frío.

Continuó, a pesar de que el tiempo se había parado hacía rato. En ese momento una mano la cogió, le gritaba mientras le ponía algo por encima. No sentía nada ni comprendía, solo oía palabras y palabras. 

Fue en ese momento cuando se produjo, se hizo vieja para siempre. Dejó la juventud dando la mano a la cordura en algún rincón, perdió su ser para siempre, y se convirtió en débil. Dejó el corazón metido en la cama y se dedicó a vivir por obligación, transformándose en un ser inerte y muerto. 

A día de hoy todavía camina su cuerpo dando la espalda al sol con la cabeza agachada, para que a su alrededor no vean la muerte reflejada en sus ojos.

Octubre siempre duele

Me tambaleo inerte

sin vida por el universo.

Sin mirar al sol de cara

rojos rayos como mi pelo.

La tristeza que colapsa

como el agua que te ahoga

falta el aire

y las ganas.

Sueño conmigo

vagando por las calles

en rimas asonantes

en días grises.

Tardes de octubre

que dañan el alma

he llorado tanto desde entonces

llovió tanto en ese invierno

que olvidé el sol

quemando la carne.

Caigo en el infinito

en la pesadez del tiempo

Desde entonces soy vieja

pero la carne es joven. 

Y la memoria, 

como duele la memoria.

Libertad para el pueblo

En los periódicos puedo leer 

lo que no veo por mi ventana.

Un pueblo en revolución

una ciudad en llamas.

Donde nació la democracia

la estamos viendo fallecer.

Sufre y llora.

Hemos retrocedido 

para dar paso 

a algo de antaño

el temor, el miedo

Dictaduras del pasado.

La justicia se tapa los ojos

para no gritar

lágrimas de tristeza,

y Madrid permaneza quieta.

Que hierva la sangre,

y resuenen las voces,

gritad en las calles,

levantad estandartes.

Nada de rescates,

nada de dinero,

¿ Por qué tenemos que pagar,

los que nada hemos hecho?

Tomad las calles,

los ayuntamientos, 

Libertad para nosotros,

y a ellos una mano al cuello.

Si a ellos

Mercados, especuladores,

políticos y banqueros.

Para la soledad

La casa estaba tan vacía

que se llenó de ruido,

de jaleo

de voces del pasado.

El eco hablará

de los que ya no estamos,

de quienes hablaron,

rieron,

bebieron hasta el sueño

Tu voz me recuerda 

a tiempos mejores

a soledad compartida

a todos los amores.

Mis almas gemelas 

en la distancia

que compredieron los errores

Versos libres

para días sin colores.

Y hablarán las calles.

Y los atardeceres

dirán que somos viejos,

se acordarán de nuestros ojos

brillando verdes,

como los árboles

y las aceitunas.

Nos vieron crecer fuertes,

Nos vieron llorar, 

reir.

Nos vieron follar,

correr,

y gritar.

Nos vieron inertes 

y débiles

llorando a las estrellas.

Que no lo sepa nadie,

que no nos vean.

Somos fuertes como la Yedra,

que se mete por la piedra.

Asentamos nuestras raíces 

en cualquier parte,

en las que haya un poco de tierra.

Voy a estrellar el despertador
Contra la aburrida y blanca pared.
Siempre inerte y fría, 
como los días de enero.
Aburrida, molesta y 
cotilla.
Siempre quiere saberlo todo,
por eso es tan fina.
Quitando la libertad,
y ahogándonos  
en cuatro paredes.
Foto: David Bellemere

Voy a estrellar el despertador

Contra la aburrida y blanca pared.

Siempre inerte y fría, 

como los días de enero.

Aburrida, molesta y 

cotilla.

Siempre quiere saberlo todo,

por eso es tan fina.

Quitando la libertad,

y ahogándonos  

en cuatro paredes.

Foto: David Bellemere

Cuerpos desnudos

Hemos perdido la noción del tiempo, no lo creo

habrá sido la cerveza.

Recorro con la mente las calles,

el cuerpo desnudo en aquel parque.

Cuando el tiempo nos alcanza 

ya nada nos queda.

Una comedia de shakespeare,

adaptada a nuestra vida.

Dibújame entera 

que me recorra el cuerpo, 

Relátame historias que si no no duermo.

Otro cuento de borrachos, 

que todavía es temprano.

Trenes que no llegan, 

otro día más solos.

Voy a atarte en mi cama,

a grabar tu nombre en las sábanas,

a fumarme la vida en dos caladas,

y a beber cerveza hasta olvidar que faltas.

Yo solo quería el lastre

de ser un poeta,

para encontrar una musa

y acostarme con ella.

Tus recuerdos traen olor a salitre, me traen el sabor del mar. Como diría Serrat tu nombre me sabe a hierba, cultivada con luz y agua. Eres un recuerdo lejano que corre por los callejones con un violín a la espalda. Pero también eres sufrimiento, sombra y dolor, un tira y afloja, un te quiero y no puedo. Cierras el camino y llenas de barricadas la entrada.
Tanto misterio y tantas dudas para saber lo que ya sabía. Que eres arte, una tormenta de verano, eres tu, eres yo, eres lo que yo siempre quise ser, eres la inmadurez madura lleno de vitalidad, eres cerveza fría, eres repelente, un republicano convencido y eres quien cuida de mi lo necesario para no sentirme lejos de casa.

Tus recuerdos traen olor a salitre, me traen el sabor del mar. Como diría Serrat tu nombre me sabe a hierba, cultivada con luz y agua. Eres un recuerdo lejano que corre por los callejones con un violín a la espalda. Pero también eres sufrimiento, sombra y dolor, un tira y afloja, un te quiero y no puedo. Cierras el camino y llenas de barricadas la entrada.

Tanto misterio y tantas dudas para saber lo que ya sabía. Que eres arte, una tormenta de verano, eres tu, eres yo, eres lo que yo siempre quise ser, eres la inmadurez madura lleno de vitalidad, eres cerveza fría, eres repelente, un republicano convencido y eres quien cuida de mi lo necesario para no sentirme lejos de casa.