Microrelato 1: Pánico
Corrió y corrió como lo hacen los niños cuando juegan al escondite, como hacía ella no hace tanto tiempo. Las piernas en esta ocasión no la llevaban a ningún sitio, por lo menos a ninguno conocido. Había salido de casa con lo puesto, una vieja camiseta bastante pasada de tirantes y unos pantalones que le quedaban bastante grandes. Bajó las escaleras de 2 en 2 o de 3 en 3 en ese preciso momento le daba igual caer rodando.Cuando llegó a la calle no sintió el frío que congelaba la lluvia que caía sobre ella. Bajó corriendo la calle no sabía a donde iba, pues solo era cuerpo. Sus piernas giraron a la izquierda, y siguió y siguió. En ningún momento sintió cansancio, ni dolor, o frío.
Continuó, a pesar de que el tiempo se había parado hacía rato. En ese momento una mano la cogió, le gritaba mientras le ponía algo por encima. No sentía nada ni comprendía, solo oía palabras y palabras.
Fue en ese momento cuando se produjo, se hizo vieja para siempre. Dejó la juventud dando la mano a la cordura en algún rincón, perdió su ser para siempre, y se convirtió en débil. Dejó el corazón metido en la cama y se dedicó a vivir por obligación, transformándose en un ser inerte y muerto.
A día de hoy todavía camina su cuerpo dando la espalda al sol con la cabeza agachada, para que a su alrededor no vean la muerte reflejada en sus ojos.
